Franco Colapinto, 7° en Miami: un fin de semana perfecto, con Messi y su mejor resultado

Hay carreras que tienen un especial significado para los pilotos, como hay partidos de fútbol que suelen marcar un “antes y un después” para los astros del balompié. Y estas de este fin de semana en Miami, con un décimo y un séptimo puesto, puede que en muy poco tiempo más signifiquen para Franco Colapinto un ansiado cambio de tendencia, si se ratifica con resultados similares en la próxima cita del Gran Premio de Canadá, dentro de tres semanas.

En Miami, el argentino le ganó dos veces los “mano a mano” clasificatorios a su compañero Pierre Gasly, entró entre los mejores 10 en ambas carreras, la sprint y el Gran Premio, y sumó 6 valiosos puntos para el equipo. Su resultado del domingo (7°) mejora el realizado por su cuenta para Williams en 2024 en el Gran Premio de Azerbaiyán, en Bakú.

Terminaba Franco a 61 segundos por detrás del ganador, “Kimi” Antonelli (Mercedes). El italiano conseguía su tercera victoria consecutiva y superaba en duelo directo a los McLaren de Lando Norris, el actual campeón, y al de Oscar Piastri.

Horas antes de todo esto era difícil hacer planes debido al preocupante pronóstico meteorológico que se estaba concretando a la hora de abrir el circuito. Agua, agua por todos lados, desde arriba como pretendiendo anticipar un huracán, y desde abajo, sobre un circuito casi anegado, que no tenía, aparentemente, intenciones de secarse.

La FIA había comunicado a última hora de la tarde del sábado de Florida que la largada de la carrera de la F1 se anticipaba a las 13 hora local, una hora más tarde en la Argentina. A partir de las 9.25 la Fórmula 2, con Nico Varrone largando desde la quinta posición, iba a servir como conejillo de indias para explorar la adherencia y las condiciones extremas para el Gran Premio.

Horas antes de todo esto era difícil hacer planes debido al preocupante pronóstico meteorológico que se estaba concretando a la hora de abrir el circuito. Agua, agua por todos lados, desde arriba como pretendiendo anticipar un huracán, y desde abajo, sobre un circuito casi anegado, que no tenía, aparentemente, intenciones de secarse.

La FIA había comunicado a última hora de la tarde del sábado de Florida que la largada de la carrera de la F1 se anticipaba a las 13 hora local, una hora más tarde en la Argentina. A partir de las 9.25 la Fórmula 2, con Nico Varrone largando desde la quinta posición, iba a servir como conejillo de indias para explorar la adherencia y las condiciones extremas para el Gran Premio.

El circuito se había secado, aunque las nubes seguían amenazando, cuando Franco, a la cabeza de una misteriosa comitiva, se fue hacia los garajes faltando una hora y poco más para la largada. Cuando llegó al box de Mercedes, estaba allí el motivo de la excursión: Lionel Messi. Disfrutaba Franco como niño con juguete nuevo junto al futbolista. Era él un hincha más que le pedía autógrafos a Messi. Ambos conversaron unos instantes. Messi, sus tres hijos y su esposa, Antonella, posaron gustosos junto a Franco y Maia.

Otro sueño cumplido para el niño de Pilar. Ahora solo quedaba trabajar y disfrutar si se pudiese (que se pudo).

La hora de jugar fuerte

Franco largó mal, se salvó de la “melé” que armó Max Verstappen con su trompo que perjudicó a Gasly, y se enfrentó de igual a igual a un agresivo Lewis Hamilton, a quien le barrió, con todo derecho, la pista, cuando este creyó que podría amedrentarlo. Todo en una primera vuelta para el recuerdo. Quedaba una casilla del cuaderno de trabajo que tildar: llegar al final, rendir al máximo y escuchar al equipo. Ritmo, estrategia de cambio de neumáticos adecuada y evitar locas tentaciones que el material disponible no podría soportar; enfrentarse directamente, por ahora, a los cuatro mejores autos del pelotón: Mercedes, McLaren, Ferrari y Red Bull.

Alpine pasó a depender de él porque Liam Lawson lanzaba en un espectacular vuelco al coche de Gasly cuando este ya le había superado, después de perder varias posiciones al tener que frenar por el trompo de Verstappen. Y Franco cumplió, por todo lo alto. Ya había insinuado el viernes al clasificarse octavo para la carrera corta “sprint” que ahora Alpine ya tiene un auto y dos pilotos capaces de sumar puntos.

El domingo, Franco largó sin energía eléctrica suficiente y esa carencia le salvó quizás de un daño mayor. Pierre Gasly, que lo pasó en la aceleración, tuvo que frenar bruscamente cuando Max Verstappen, que había arrancado segundo, hizo un trompo. Ambos perdían muchas posiciones y Franco, recuperándose, pasaba por afuera a los rezagados y se iba derecho hasta su plaza de abonado, la octava.

Volviendo a avanzar, Pierre adelantó a Liam Lawson (Racing Bulls), pero este le chocaba desde atrás lanzándolo en un espectacular vuelco que terminó contra el guardarraíl. No sufrió daños el piloto francés, aunque afirmaba que había sido el mayor susto de su vida.

Avanzando en la carrera se anunciaba una lluvia que no llegó. Colapinto había sido superado por Lewis Hamilton y no podía seguir el ritmo de la Ferrari. Tampoco, desde atrás, podían molestarle los Williams, el de Carlos Sainz o el de Alex Albon.

En la pista iba a terminar Franco en la octava posición. Sin embargo, cuando la FIA sancionaba al monegasco de Ferrari Charles Leclerc con 20 segundos de recargo en su tiempo de carrera, Franco pasaba a la séptima plaza final, sumando 6 unidades a su favor. Según la FIA, Leclerc había conducido peligrosamente con su coche dañado en la última vuelta, ganado tiempo de manera ilegal y chocado con el Mercedes de George Russell en la última chicana de la pista.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *