El conflicto en el Hospital Garrahan entró en una fase crítica. Tras una masiva asamblea, los residentes rechazaron este martes la propuesta del Gobierno nacional de otorgarles un bono no remunerativo de $300.000 y decidieron continuar con el paro por tiempo indeterminado.
La oferta fue oficializada a través de un memorándum de la dirección del hospital, que pretendía elevar los haberes de los residentes de primer año a $1.300.000 y de los años superiores a $1.000.500. El objetivo era equiparar los salarios con los que perciben los residentes del sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el ofrecimiento fue calificado como “insuficiente” por la Asamblea de Residentes.
“Lo que reclamamos es un aumento real, en blanco, no un bono por única vez”, explicaron desde la asamblea, y denunciaron que ni siquiera con ese pago se alcanza el piso salarial de los hospitales porteños. La bronca quedó expuesta también en una emotiva manifestación con velas que realizaron el lunes por la noche en el Obelisco.
Se viene otra movilización y más medidas de fuerza
Lejos de calmar las aguas, la tensión se profundizó. Los residentes del Garrahan ya convocaron a una nueva movilización frente al Ministerio de Salud de la Nación para el jueves. Exigen una recomposición salarial estructural, que reconozca la pérdida por inflación y las condiciones específicas del trabajo en ese hospital pediátrico de alta complejidad.
Además, otro sector interno del hospital también definió sumarse a las medidas. Se trata de los becarios, quienes anunciaron un paro propio para los días 4 y 5 de junio. Este grupo demanda ser incluido en la suba por ítem complejidad, la actualización de los valores por guardia y un incremento salarial de al menos 50%.
El conflicto se expande al hospital Posadas
En paralelo, el conflicto escaló a otra institución nacional. En las últimas horas, más de 600 residentes del Hospital Nacional Dr. Alejandro Posadas, en Morón, hicieron público un pedido al Ministerio de Salud para abrir una mesa de diálogo urgente. Su reclamo central: una mejora inmediata de los ingresos de bolsillo.
Si no hay respuesta oficial en los próximos días, ya anticiparon que convocarán a un paro para el próximo martes. Así, el conflicto amenaza con extenderse a otros hospitales bajo órbita nacional y sumar presión sobre el Gobierno.


