Es habitual tirar las cáscaras de los vegetales al cocinarlos, sin llegar a aprovechar los efectos positivos que tienen sobre el organismo. Este es el caso de la cáscara de la calabaza, que cuenta con múltiples beneficios, entre ellos, propiedades para mantener sanos el sistema digestivo y la piel.
Un grupo de expertos aseguró que comer la cáscara de la calabaza, ya sea al horno, a la plancha o las brasas, es muy beneficioso para la salud integral. La próxima vez que vayas a comer esta deliciosa y versátil verdura, tené en cuenta las ventajas de incluir la parte superficial que, si se condimenta, también es deliciosa.
Beneficios de comer la cáscara de calabaza para cuidar la salud
Comer calabaza con cáscara no solo no trae problemas, sino que, contrariamente, aporta múltiples beneficios para la salud. Uno de los principales aportes de esta verdura es su alto contenido en carotenoides, que el cuerpo convierte en vitamina A, un nutriente esencial para el buen funcionamiento de la visión, el sistema inmunológico y la piel.
La piel de la calabaza, en particular, es una fuente concentrada de nutrientes que muchas veces se desaprovechan. Contiene mayores cantidades de proteínas, fibra y potasio que la pulpa, lo que la convierte en una parte valiosa de la verdura. Incorporarla en la dieta puede ayudar a mejorar la digestión gracias a su efecto laxante, así como a eliminar líquidos retenidos debido a sus propiedades diuréticas.
Además, la calabaza es naturalmente baja en el índice glucémico, lo que significa que su consumo no produce picos bruscos en los niveles de azúcar en sangre. Esto, demuestra que es una excelente opción para personas que buscan controlar su glucosa o mantener una dieta equilibrada. Comerla con la cáscara no solo mejora su valor nutricional, sino que también añade textura y sabor a las preparaciones.
Incluir la calabaza entera en las comidas diarias es una forma inteligente y sostenible de alimentarse. No solo se aprovecha más el alimento, reduciendo el desperdicio, sino que también se disfruta de un abanico más amplio de nutrientes. Con un poco de creatividad y los condimentos adecuados, la cáscara podría pasar de ser descartada a convertirse en la estrella del plato.
Cómo lavar la calabaza correctamente para comerla con cáscara

Una buena práctica antes de cocinar la calabaza con cáscara es limpiarla cuidadosamente. La superficie externa puede contener residuos o contaminantes, por lo que se recomienda lavarla con un ácido natural como el vinagre de sidra de manzana. Este paso sencillo ayuda a garantizar que estamos consumiendo un alimento seguro y saludable.
Una vez limpia, la cáscara de calabaza puede transformarse en un snack delicioso. Frotarla con aceite de oliva, sal, especias como canela y cúrcuma, y luego hornearla, puede convertirla en una especie de chips saludables y crujientes.
Además de ser sabrosas, estas especias aportan propiedades antiinflamatorias que potencian aún más los beneficios de este alimento. Lo mismo sucede, por ejemplo, con la cáscara de papa, zanahoria y berenjena.

