El fútbol argentino resguarda en sus páginas de oro una fecha marcada a fuego: el 2 de agosto de 1908. Ese día, en una humilde cancha de la Darse Sud del barrio porteño de La Boca, Boca Juniors y River Plate jugaron el primer partido de su historia. Lo que comenzó como un duelo vecinal entre dos clubes fundados en la misma zona terminaría convirtiéndose, con el paso de las décadas, en el Superclásico, un fenómeno cultural y deportivo admirado en todo el planeta.
Un triunfo azul y oro en el origen de la leyenda
Aquel primer choque, disputado en un terreno donde hoy se cruzan las avenidas Brasil y Darse Sud, tuvo un carácter amistoso pero se jugó con la intensidad propia de una final. En ese histórico debut, Boca se impuso por 2 a 1 frente a un River que ya empezaba a consolidarse en la escena local.
Aunque en esa época los registros periodísticos eran escasos y no existen fotografías del encuentro, el testimonio oral y los archivos de las instituciones confirmaron la trascendencia de ese 2 de agosto como el punto de partida formal de una competencia sin igual.
De vecinos del barrio al espectáculo global
En sus primeros años, ambas instituciones compartieron el pulso del barrio de La Boca y una identidad ligada a la inmigración y los trabajadores del puerto. Con el tiempo, River mudó su localía hacia la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires (pasando por Recoleta hasta instalarse definitivamente en Núñez), mientras que Boca echó raíces definitivas en La Bombonera.
Esa separación geográfica no hizo más que agigantar el folklore y la pasión. Pasaron 118 años de aquel primer pitazo inicial, y la huella que dejaron esos pioneros de 1908 sigue más viva que nunca cada vez que la pelota vuelve a rodar en un Superclásico.

Comunicadora y amante del true crime, Locutora/conductora en «Kaos En La Mañana».

